Aunque el Mes de la Mujer se celebra en marzo, la lucha por los derechos de las mujeres continúa todo el año. En la Universidad Estatal de San Diego, la profesora Rosalva Alamillo ha trabajado desde 2019 en la Facultad de Artes y Letras. Su labor va más allá de la lingüística española: se centra en la representación, el empoderamiento y la igualdad en la educación superior.
En su camino para convertirse en profesora titular, Alamillo, quien imparte clases en el Departamento de Español y Portugués, afirma que uno de los aspectos más importantes de su trabajo en SDSU ha sido colaborar con estudiantes hispanos y otros de diversos orígenes. Su labor abarca clases de español, el programa de lengua de herencia y estudiantes de posgrado.
“Me gusta colaborar y ayudarlos a salir adelante”, dijo Alamillo, al expresar lo enriquecedor y satisfactorio que resulta trabajar en estas áreas de su profesión.
Marzo fue más que una celebración del Mes de la Historia de la Mujer: fue un recordatorio de la lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad. La profesora Alamillo destacó la importancia de reconocer los derechos con los que contamos hoy y de recordar que el acceso a la educación superior es posible gracias a las mujeres de épocas pasadas en las que se les prohibía estudiar.
Asimismo, señaló que su interés por seguir una carrera en la educación superior surgió gracias a la inspiración y el apoyo de sus profesores universitarios.
“Mis profesores me dieron mucho apoyo”, dijo Alamillo. “Me invitaron a publicar en el Heraldo de Chihuahua, donde yo hice la licenciatura y bueno, creyeron mucho en mí, y eso a mí me hizo creer en mí misma”.
Alamillo señaló que el papel de la mujer en la educación superior se ha evolucionado con un aumento en la matrícula y la presencia de estudiantes en las universidades. También destacó un mayor acceso a becas y a puestos de alto nivel, donde cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo.
Aunque se han logrado avances, Alamillo advirtió sobre el riesgo de la complacencia. “Los derechos no se deben dar por sentados, porque así como se ganan, se pueden perder si nos descuidamos”, dijo.
Alamillo expresó que la representación no siempre se traduce en una verdadera equidad social.
“La universidad ha sido tradicionalmente creada por y para hombres, entonces también que las mujeres hemos ganado terreno en los ámbitos universitarios ha sido una lucha que ha costado muchas cosas, como pérdidas de empleo, violaciones de derechos laborales”, Alamillo dijo. “Se han hecho esas luchas para que nosotras podamos estar en estos espacios, y se siguen haciendo esas luchas, porque la discriminación sistémica a nivel universitario es real hacia las minorías”.
Sin embargo, aunque cada vez hay más mujeres en puestos de liderazgo y una mayor presencia femenina en la educación superior, aún persisten numerosos desafíos. A pesar de los avances, las profesoras siguen enfrentando discriminación de formas tanto sutil como abierta. Alamillo dio como ejemplo que su enseñanza y autoridad a veces son cuestionadas debido a su género.
“Las mujeres profesoras somos menos respetadas por los estudiantes. Pasan situaciones como que una profesora te da instrucción de hacer una tarea y entonces van y consultan las instrucciones con un profesor hombre”, dijo Alamillo, al recordar cómo algunos alumnos buscan ayuda y validación de profesores varones que no están a cargo del curso, simplemente por ser hombres, lo que puede llevar a invalidar la autoridad de las profesoras.
Alamillo señaló que las profesoras que ocupan sus puestos lo han logrado porque han ganado esas posiciones tras competir con otros candidatos y demostrar ser la mejor opción. También expresó lo lamentable que resulta que ocurran comportamientos irrespetuosos por parte de estudiantes hacia sus profesoras. Añadió que los desafíos que enfrentan las profesoras no terminan ahí.
Como profesora latina, Alamillo siente la responsabilidad de ser un modelo a seguir para los estudiantes que buscan a alguien que se parezca a ellos.
“Es importante primero tener ‘role models’, tener profesoras con las que las estudiantas se identifiquen”, dijo. “Te digo yo, como mayormente trabajo con hispanos, yo siento que, hasta cierto punto, mi rol es un rol de modelo.”
Al ser una estudiante de primera generación y habiendo obtenido sus tres títulos con becas, Alamillo considera que no debe haber impedimentos para que otros también lo intenten. Señalo la importancia de que los estudiantes cuenten con estos modelos a seguir como precedentes.
Como consejo para los estudiantes que buscan continuar su educación superior, la profesora Alamillo dijo: “Seguir sus sueños y les daría el consejo de creer en ellas mismas. El primer paso al éxito es el creer en uno mismo”.
Aunque ya haya pasado el Mes de la Historia de la Mujer, Alamillo sigue siendo un gran modelo a seguir y un ejemplo para muchas generaciones de mujeres latinas.
“Ser un ejemplo de que las mujeres hispanas, las mujeres latinas, podemos lograr nuestras metas en este país”, dijo la profesora Alamillo.
