Skip to Content
Categories:

Despedida de Último Año: Ivana Bustamante Rojo

Cortesía de Ivana Bustamante Rojo.
Cortesía de Ivana Bustamante Rojo.
Ivana Bustamante Rojo

Fue en el césped frente al edificio de la Escuela de Estudios Profesionales y Bellas Artes donde mi trayectoria educativa dio un giro significativo y cambió por completo mi vida.

Hace cuatro años fui admitida en la Universidad Estatal de San Diego para estudiar la carrera de administración de empresas. Sin tener claro qué quería hacer con mi vida después de la preparatoria, la carrera de negocios parecía una opción segura. En mi mente, me daría la oportunidad de conseguir un trabajo estable sin la presión adicional de intentar seguir varios de mis intereses sin tener una carrera definida en mente.

Fue durante el semestre de primavera de mi primer año, supe que ese no era el camino que estaba destinado a seguir.

Así que un día, sentada en ese tranquilo rincón del césped , pasé la tarde revisando todos los programas académicos que ofrecía la SDSU. Fue ese día cuando descubrí el periodismo.

Por supuesto, había escuchado sobre el periodismo, pero nunca había entendido realmente lo que significaba una carrera en ese campo. Tenía conocimientos limitados sobre reporteo, edición o incluso el estilo AP. Sin embargo, mientras más leía sobre el programa y las opciones profesionales, más me emocionaba la idea de formar parte del programa. 

Así, con un amor por la escritura y la promesa de seguir los pasos de algunas de mis protagonistas favoritas de las comedias románticas de los años 2000, nació una periodista.

La transición comenzó de manera bastante sencilla, inscribiéndome en las clases que me permitieron aprender los fundamentos y valores del periodismo. Pero no fue hasta a mi tercer año cuando empecé a practicarlo.

Mi carrera en el periodismo no habría sido posible sin la ayuda de Abigail Segoviano, editora de Mundo Azteca, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos y alguien a quien ahora tengo la fortuna de llamar mi amiga.

Había visto a NAHJ participando en eventos como JMS Fest, donde mi amiga Theresa Schroeder y yo decidimos que intentaríamos unirnos a tantas actividades extracurriculares como fuere posible. Un agradecimiento especial para  Schroeder por estar a mi lado y motivarme a salir de mi zona de confort para establecer y ampliar mis conexiones.

Fue después de asistir a nuestra primera reunión de NAHJ,  donde conocí a Segoviano por primera vez. También fue cuando escuche a Segoviano hablar por primera vez de Mundo Azteca.

Jamás en mi vida imaginé que escribiría para el periódico, y mucho menos para la sección en español. Aunque el español es mi primer idioma,  me había acostumbrado a que el inglés dominara mi vida académica, pero con Mundo Azteca esa narrativa cambió. 

Todavía recuerdo el primer artículo que escribí: un reportaje sobre cómo las diferentes culturas latinas celebran el Día de Acción de Gracias, basado en entrevistas con  estudiantes que compartieron  cómo sus familias pasaban la festividad. Ese artículo fue la primera vez que comprendí cuánto depende el periodismo de las comunidades y cómo yo podía convertirme en alguien capaz de contar historias que muchas veces son ignoradas o están subrepresentadas. 

Después de esa primera publicación con mi nombre, supe que había tomado la decisión correcta al elegir el periodismo.

Dos años después, ahora  voy a acabar como “Senior Staff Reporter” del Daily Aztec. Durante mi tiempo como reportera, he tenido la oportunidad de publicar artículos no solo para Mundo Azteca, sino también para las secciones de noticias, arte y cultura, opinión e incluso como presentadora en la  transmisión en vivo del The Daily Aztec Live (Gracias Emily Barrera, por darme una oportunidad). He podido cubrir protestas, entrevistar a artistas como Cuco y, lo más importante, crecer como escritora. 

No estaría donde estoy hoy sin el apoyo de mi familia, mis amigos y mi familia de Mundo Azteca.

Gracias a mi mamá, mi mayor apoyo e inspiración para hacer lo que amo todos los días. La persona que siempre confía en mis decisiones y cuyos sacrificios han hecho posible que  yo sea quien soy hoy.

Gracias a mi familia, que exigía el enlace de cada artículo que publicaba en nuestros chats de grupo para leerlo de inmediato. 

Gracias a Lance Eagan por leer mis historias una y otra vez después de cada pequeño cambio, hasta que el producto final finalmente era publicado. Por siempre fortalecer mi confianza en mis habilidades como narradora. 

Gracias a Segoviano, la persona que me introdujo a este mundo de la escritura y el periodismo, quien constantemente me impulsó a ir más allá y superar incluso mis propias expectativas. Gracias por animarme a aplicar a un puesto de liderazgo en NAHJ y por llevarme a Chicago, donde viví algunos de los mejores recuerdos de mi vida.

Gracias a Esmeralda Hernandez Cardenas por siempre revisar mis historias y por estar siempre dispuesta a colaborar conmigo en una de sus muchas e increíbles propuestas de artículos.

A todos mis amigos del Daily Aztec, gracias por toda la motivación e inspiración para siempre escribir algo nuevo y por ofrecerme un espacio seguro en el ‘newsroom’.

Siempre estaré agradecida por cada una de las amistades, los recuerdos (buenos y malos) y las experiencias que he vivido en esta institución. Aunque no tengo idea de lo que me espera en el futuro, estoy segura de que no podría haber pedido un mejor entorno de apoyo para crecer. De verdad, no cambiaría nada de este camino. 

Con cariño, 

Ivana Bustamante Rojo 

About the Contributor
Ivana Bustamante Rojo
Ivana Bustamante Rojo, Staff Reporter