*Editor’s note: This article was written in English by Roman Fong and Polly Hill and translated into Spanish by Abigail Segoviano.
*Nota de la editora: Este artículo fue escrito en inglés por Roman Fong y Polly Hill y traducido al español por Abigail Segoviano.
La Universidad Estatal de San Diego se convirtió en febrero en la primera institución del sistema de la Universidad Estatal de California en alcanzar la categoría de Investigación 1 (Research 1), un reconocimiento otorgado por la Fundación Carnegie para el Avance de la Enseñanza y el Consejo Estadounidense sobre la Educación.
Para alcanzar el estatus R1, una institución debe cumplir con dos criterios. Primero, la institución debe gastar más de 50 millones de dólares en “investigación y desarrollo”. Segundo, la institución debe otorgar al menos 70 títulos de doctorado. Para determinar qué instituciones cumplen con estos requisitos, las clasificaciones utilizan el promedio más alto de los últimos tres años o los datos del año más reciente.
Entre 2022 y 2023, el año en el que se basó el estatus R1 de SDSU, la universidad otorgó 123 títulos de doctorado y registró un total de 158 millones de dólares en gastos de investigación y desarrollo.
Sin embargo, desde entonces, los investigadores de SDSU han enfrentado la cancelación de al menos 50 subvenciones, según informó EdSource.
El 7 de agosto, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva que establece un proceso reformado de otorgamiento de subvenciones. En una hoja informativa de la Casa Blanca, la administración comunicó que “ya ha terminado miles de contratos, ahorrando miles de millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses”.
En conjunto con esta orden ejecutiva, las prioridades actualizadas del Instituto Nacional de Salud y la Fundación Nacional de Ciencia establecen que los esfuerzos de diversidad, equidad e inclusión ya no están alineados con los objetivos de las agencias, lo que ha resultado en la cancelación de numerosas subvenciones de investigación y desarrollo en universidades de todo el país.
En California, las instituciones de investigación han perdido aproximadamente 747.99 millones de dólares en financiamiento debido a la cancelación de subvenciones del NIH y la NSF. Solo SDSU enfrenta una pérdida de 4.86 millones de dólares en fondos cancelados por la NSF. El recorte total de financiamiento entre ambas agencias, NIH y NSF, se valora en más de 41 millones de dólares.
Hala Madanat, vicepresidenta de Investigación e Innovación, dijo que, aunque estos recortes y cancelaciones de subvenciones no afectarán el estatus R1 de la universidad, la reducción de fondos tendrá importantes repercusiones para Estados Unidos.
“Creo que lo importante es saber que lo que está ocurriendo a nivel federal podría devastar la innovación, podría devastar la investigación a nivel nacional y pone a Estados Unidos en desventaja en su competitividad global”, dijo Madanat. “Cuando no hay innovadores, emprendedores e investigadores que continúen con la trayectoria que ha tenido Estados Unidos, eso tiene implicaciones a un nivel más amplio para nuestra seguridad nacional, nuestra innovación y todos esos aspectos que son importantes para nuestra economía”.
Gustaaf Jacobs, profesor del Departamento de Ingeniería Aeroespacial, dijo que no está seguro del posible impacto de los recortes federales en el financiamiento para la investigación. Ninguno de sus proyectos se ha visto directamente afectado por los recortes presupuestarios federales, ya que su financiamiento no proviene del NIH ni de la NSF.
Aún así, Jacobs, quien ha realizado investigaciones en SDSU durante 20 años, dijo que es difícil evaluar las consecuencias de los recortes presupuestarios actuales en su propia investigación, dado que las constantes fluctuaciones presupuestarias afectan la investigación de todas formas.
“No sé qué va a pasar en los próximos seis meses o un año”, dijo Jacobs. “Creo que eso es algo que se verá con el tiempo. Sí pienso que muchos de nosotros probablemente tendremos que reconsiderar nuestro enfoque. Los presupuestos han cambiado, no necesariamente solo se han recortado; es difícil saber cómo se desarrollará todo en este punto, pero sin duda hay recortes”.
Las subvenciones canceladas del NSF y del NIH en SDSU incluyen investigaciones y programas relacionados con la salud mental, la diversidad, las minorías sexuales y las “personas subrepresentadas”.
The Daily Aztec contactó a varios investigadores que han tenido subvenciones canceladas y a estudiantes de posgrado que realizan investigaciones similares, pero todos ellos rechazaron o no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Madanat dijo que, ante los recortes presupuestarios, SDSU ha logrado brindar cierto apoyo a los investigadores afectados.
“Tiene implicaciones, pero hemos podido, a través de la filantropía y otras fuentes, cubrir muchas de las brechas”, dijo Madanat. “Hemos recibido un millón de dólares a través de la Fundación Prebys a nivel local, lo que nos ha permitido ayudar a nuestros estudiantes de doctorado que perdieron su financiamiento y a algunos de los proyectos que también lo habían perdido”.
Además, Madanat dijo que la eliminación de fondos para los proyectos no pone en riesgo la obtención del grado de los estudiantes de doctorado ni de maestría.
“Hemos podido sobrellevarlo, pero depende de qué tan grave se vuelva la situación”, dijo Madanat. “Por ahora, diría que no, que no tiene implicación dado que hemos podido asegurar otras fuentes de fondos”.
Además, Jacobs dijo que, incluso con los recientes recortes presupuestarios, el estatus R1 de la universidad sigue reflejando los logros en investigación de SDSU antes de que fuera contratado.
“La Universidad Estatal de San Diego ha sido una universidad activa en el ámbito de la investigación desde mucho antes de obtener la designación R1 el año pasado”, dijo Jacobs. “Es más bien una confirmación de algo que sabíamos desde hace mucho tiempo; algo que estaba destinado a suceder”.
La lucha por restaurar el financiamiento de las subvenciones ya está en marcha.
Hasta ahora, SDSU ha recuperado aproximadamente 11.86 millones de dólares en fondos del NIH a través de numerosas apelaciones de subvenciones, y el 22 de septiembre un tribunal federal ordenó a la administración Trump que restableciera 500 subvenciones del NIH a UCLA.
Además, el estado de California, junto con otros 15 estados, presentó una demanda contra Robert F. Kennedy, secretario de Salud y Servicios Humanos, y otros miembros del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. Esta demanda impugna la cancelación de subvenciones relacionadas con “DEI”, “temas transgénero”, “reticencia a la vacunación” u “otros temas desfavorecidos por la administración actual”, alegando que estas cancelaciones de subvenciones son injustificadas.
A medida que los recortes de fondos y la cancelación de subvenciones se vuelven cada vez más controvertidos, Jacobs destacó la importancia de la investigación en cualquier área.
“Las cosas están cambiando en cuanto al financiamiento federal y tendremos que ver hacia dónde se dirigen”, dijo Jacobs. “Es importante que la gente siga recordándoles a nuestros políticos y administradores que no hay una gran educación sin una investigación de calidad”.



