*Editors note: This article was written in English by Isabel Ramirez and translated to Spanish by Abigail Segoviano.
*Nota de la editora: Este artículo fue escrito en inglés por Isabel Ramirez y traducido al español por Abigail Segoviano.
En los últimos años, la demanda de una mayor representación latina ha inundado la industria de los medios, ante la persistente falta de actores latinos en papeles latinos.
Ahora bien, entiendo que en este siglo hemos visto a más latinos en el cine y la televisión, como Pedro Pascal, Oscar Isaac e incluso Jenna Ortega — algunos de los favoritos del público. Sin embargo, lo que noto es que, aunque reciben atención por aportar diversidad cultural al elenco, sus papeles no lo reflejan.
Un ejemplo es Pedro Pascal, el actor chileno-estadounidense que interpreta a Reed Richards, el protagonista blanco de “The Fantastic Four: First Steps”, o a Joel Miller, el protagonista blanco de la serie “The Last of Us” de HBO.
Si has estado al tanto de cualquier medio informativo en redes sociales, como yo, quizá recuerdes la más reciente controversia por la elección de Odessa A’zion para interpretar a Zoe Gutierrez, un personaje mexicano-judío en la adaptación cinematográfica de “Deep Cuts”, producida por A24.
Aunque ella no haya audicionado específicamente para el papel de Zoe Gutierrez, el intento de la compañía por asignarle el personaje dejó consternadas a las audiencias latinas. Consternado por una razón principal: la decisión inconsciente del guionista de modificar el origen de Zoe, de mexicano-judío a uno que se ajustara más al de Odessa, alemán-judío.
Muchos acusaron a la compañía de intentar “blanquear” al personaje con el trasfondo A’zion. A’zion, aunque proyecta una estética que podría percibirse como étnica o racialmente ambigua, es en realidad de ascendencia alemana y judía, lo que, para muchos, desvirtúa por completo el propósito del papel. Si te pareces a una etnia, encajarías en un papel étnico. Si no hay rastro de identidad latina en un personaje concebido para representar a esa comunidad en una película sobre la mayoría de edad, ¿qué sostiene entonces la historia?
Tras recibir críticas de sus seguidores, A’zion decidió abandonar el proyecto por completo y declaró en Instagram: “Estoy con TODOS ustedes y NO voy a hacer esta película… estoy fuera”. Sin embargo, esta disculpa abrió otro debate entre el público latino: ¿cuántos actores están siendo relegados por compañías que optan por figuras populares para interpretar papeles que no representan con precisión la cultura que se supone deben retratar?
Una entrevista con Alexa Demie despertó mi interés, ya que habló sobre sus dificultades personales por el simple hecho de ser una actriz latina en un mundo lleno de actrices rubias que encajan con lo que buscan los directores de casting.
“No creo que normalmente me consideren para un papel protagónico. Nunca se ve a una chica mestiza o latina como protagonista”, dijo en una entrevista para un pódcast, al poner a la luz el trato desigual hacia los actores latinos. Tras la controversia, más de 100 profesionales latinos de la industria de los medios escribieron una carta abierta dirigida a Hollywood en la que exigieron mayor representación latina, no solo como actores, sino también en puestos de decisión como ejecutivos, responsables de aprobar proyectos, guionistas y productores.
El papel principal que suelen obtener los actores latinos, especialmente cuando aspiran a interpretar personajes latinos, es el del estereotipo del mexicano-estadounidense con una “familia rota”. Sin embargo, esa presentación apenas roza la superficie de lo que estos actores latinos han experimentado, sentido o vivido.
Tomemos como ejemplo a David Casteñada, uno de los muchos que firmaron esta carta. En su película El Chicano, interpreta el papel de José (Shotgun), un mexicano-estadounidense cuyo padre es asesinado al inicio de la película, lo que lo lleva a convertirse en líder de una pandilla bajo el nombre de Shotgun. Como mencioné anteriormente, el problema es que, con frecuencia, estos papeles clichés y estereotipados se les entregan a los latinos en bandeja porque encajamos en la percepción de ser peligrosos, pandilleros y desestructurados. Sin embargo, creo que esto debe cambiar.
La carta abordaba el problema principal de la industria del entretenimiento: la falta de latinos en puestos de liderazgo, como directores de casting y ejecutivos. Esta situación resulta sumamente perjudicial para la industria. La carta abierta reunió a varios actores reconocidos, como Xochitl Gomez, John Leguizamo y Jessica Alba. Los dos últimos, en particular, han visto que sus papeles más recientes no reciben la misma atención que en la década de 2010, lo que resalta aún más la falta de roles latinos disponibles para actores latinos.
¿Y dónde nos deja esto? En un momento en que la representación latina es más necesaria que nunca, la carta aún no ha sido reconocida ni tomada en cuenta. Como señala en la carta, “La ausencia de oportunidades de audición para latinos/as… señala una eliminación más amplia y continua de nuestra comunidad de las historias que definen nuestra cultura. Esto no se trata de un actor o proyecto en particular. Se trata de un sistema que ignora repetidamente el talento latino cualificado, incluso cuando nuestras identidades, historias y experiencias alimentan las historias más duraderas”.
Sin el talento y las historias que aporta nuestra representación latina, ¿cómo se cumplirán exactamente nuestros roles? ¿Seremos reemplazados o representados por personas que no comparten nuestra cultura o antecedentes? ¿Otra persona no latina fingirá un acento para interpretar nuestros papeles? ¿O se nos escuchará solo parcialmente, eligiendo actores de culturas latinas para representar culturas distintas a la suya, como America Ferrera, actriz hondureña-estadounidense, interpretando a Ana García, una chica mexicano-estadounidense, en la película “Real Woman Have Curves?”
Según NPR, solo el 7 % de todos los empleados de medios son latinos y el 3 % son latinas. Nosotros, como latinos, tenemos derecho a estar incluidos en los medios, y ser ignorados no es una opción cuando se trata de papeles que nos representan. Los latinos siguen luchando por sus creencias, y esto implica sacrificio. Más de 100 profesionales latinos en Hollywood arriesgaron a ser excluidos de lo que más aman, con la esperanza de que su carta marque la diferencia.
Lo único que sabemos es que los latinos en la industria no se rendirán tan fácilmente, y espero que su mensaje sea reconocido. Espero ver papeles protagónicos que no se limiten a clichés de la violencia de pandillas, sino que también reflejen ambición y diversidad.

