El Movimiento Estudiantil Chicanx de Aztlán (M.E.Ch.A.) de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU) realizó una protesta el miércoles por la tarde en Hepner Hall por el silencio de la administración ante los ataques contra la comunidad latina. Esta manifestación fue anunciada el martes en la página de Instagram de la organización como un llamado a la acción.
“Estamos en solidaridad con la ciudad de Los Ángeles. ¡NADIE ES ILEGAL EN TIERRA ROBADA!”, decía la publicación.
M.E.Ch.A. es una organización reconocida por promover la educación superior, la conciencia política y la conciencia cultural. Karla Chaj-Pérez, estudiante de cuarto año de justicia penal y copresidenta de M.E.Ch.A., dijo que no le sorprendía el silencio de SDSU.
“Es prácticamente lo mismo que ha sido durante [los] últimos años, nosotros los estudiantes nos protegemos unos a otros”, dijo Chaj-Pérez. “Nos protegemos porque SDSU ha demostrado una y otra vez que no lo va a hacer”.
El evento se llevó a cabo tras un falló de 6-3 de la Corte Suprema emitido el lunes que permite a la Oficina de Inmigración y Aduanas de EE. UU. (ICE) continuar con las redadas de inmigración en Los Ángeles. Después de varios meses de arrestos dirigidos a comunidades latinas en todo el país, la decisión en Noem v. Perdomo le da a la administración de Trump mayor margen para llevar a cabo deportaciones masivas.
El juez asociado de la Corte Suprema Brett Kavanaugh dijo que los oficiales de inmigración priorizan Los Ángeles porque “la inmigración ilegal es especialmente marcada” en esa área.
La Corte Suprema no solo autorizó la continuación de las redadas migratorias, sino que también revocó un falló de un tribunal de distrito que había restringido a los agentes el interrogatorio y la detención de personas por factores no relacionados con su estatus migratorio.
La jueza federal Maame Ewusi-Mensah Frimpong falló que “los agentes de ICE estaban llevando a cabo ‘patrullas itinerantes’ en Los Ángeles y realizando arrestos sin una ‘sospecha razonable’ de que sus objetivos estuvieran en el país de forma ilegal”, según POLITICO.
Según el documento concurrente de Kavanaugh, los siguientes factores incluyen: “(i) La presencia en lugares particulares como paradas de autobús, lavaderos de autos, sitios de recogida de jornaleros, sitios agrícolas y similares; (ii) el tipo de trabajo que se realiza; (iii) hablar español o hablar inglés con acento; y (iv) la raza o etnicidad aparentes”.
Alyssa Rodriguez, estudiante de tercer año de trabajo social y co-vicepresidenta de M.E.Ch.A., tuvo una reacción emocional al enterarse del falló.
“Lloré, me derrumbé y no pude contenerme después de ver eso”, dijo Rodriguez. “Después de escuchar el falló de la Corte Suprema, eso significaba que muchos de mis amigos, mis abuelos, mis propios padres, mis hermanas, que son un poco más morenas que yo, podrían ser detenidos por ICE por su apariencia. Yo misma podría ser detenida por hablar español, una lengua con la que crecí, que significaba comunidad, que significaba seguridad”.
Cuando comenzó la protesta, los estudiantes se reunieron en el césped frente a Hepner Hall. Los líderes de la manifestación gritaban consignas por megáfono, mientras que los miembros de M.E.Ch.A. movían la bandera de la organización y otros participantes sostenían carteles, entre ellos uno que decía: “SOY TODO LO QUE ELLOS TEMEN… EDUCADO, EXITOSO Y UN INMIGRANTE INDOCUMENTADO”.
Aunque la manifestación comenzó pequeña, más estudiantes se unieron al pasar junto a los manifestantes rumbo a otros edificios, atraídos por sus consignas.
“¡ICE, ICE, fuera de San Diego!”, gritó un manifestante.
Mientras diferentes oradores tomaban el megáfono para expresar sus opiniones, muchas personas aplaudían, vitoreaban y gritaban “¡Vergüenza!” para responsabilizar a la administración presidencial y universitaria por su silencio ante la violencia.
Una vez que se formó la multitud, los organizadores llevaron a los estudiantes a Manchester Hall, donde se encuentra la oficina presidencial de Adela de la Torre. Organizadores y participantes planearon una protesta tipo “sit-in” para asegurarse de que sus demandas fueran escuchadas por la persona que, según ellos, más debería romper el silencio.
El objetivo principal de M.E.Ch.A. en estas protestas es convertir a SDSU en un campus santuario. Chaj-Pérez dijo que, al estar San Diego tan cerca de la frontera, existe el temor de que la actividad de ICE pueda aumentar y escalar como ha ocurrido en Los Ángeles. Los estudiantes quieren asegurarse de que, si eso sucede, SDSU sea un campus donde estén protegidos tanto dentro como fuera de los salones de clase.
Luis Hernandez Espinoza Jr., estudiante de primer año de kinesiología con especialización secundaria en Estudios Latinoamericanos, enfatizó el estrés que enfrentan las minorías debido a las redadas de inmigración en entornos de educación superior.
“Por eso venimos, venimos a la escuela para aprender, para educarnos, para tener un mejor futuro, no solo para nosotros, [sino] también para nuestra familia”, dijo Espinoza. “¿Pero cómo podemos hacerlo si tenemos miedo de que vengan los agentes de ICE?”.
Isabel Sandoval, estudiante de cuarto año de psicología, dijo que tiene fe en que M.E.Ch.A. seguirá teniendo un impacto en la comunidad latina.
“Mi esperanza es que algún día esto realmente se traduzca en cambios reales”, dijo Sandoval. “Pero solo espero que las personas en el campus que puedan no estar de acuerdo con nosotros puedan ver que ‘estamos aquí y no nos importa lo que piensen’”.
A pesar del miedo y la incertidumbre, estudiantes como Rodriguez están dispuestos a enfrentar los desafíos para proteger su identidad y cultura.
“Da miedo y es angustiante”, dijo Rodriguez. “Me estoy exponiendo para que muchas personas me vean, para que muchas organizaciones me vean [y] para que SDSU me vea. Y uno solo puede tener miedo de las reacciones negativas o las consecuencias, pero estoy orgullosa de lo que estoy diciendo. No retrocederé en las demandas que estamos pidiendo y quiero que se escuche mi voz”.
Aunque los estudiantes temen ser perfilados racialmente, saben que la única manera de generar un cambio es tomar una postura firme, algo que la administración de SDSU aún no ha hecho.
“No sé qué tan seguro me siento en este momento, especialmente en San Diego, donde no responden ni nos brindan ningún tipo de seguridad”, dijo Espinoza. “Pero creo que solo estando aquí, con los estudiantes, con tus compañeros y con las organizaciones, así es como uno se mantiene seguro, porque juntos somos más fuertes. Esa es la única manera de mantenerse unidos”.


