No soy el primero en mi familia en asistir a la universidad. Mi mamá se graduó de la Universidad de California en Berkeley y obtuvo una maestría en la Universidad Estatal de California en Fresno.
Ahora, mi mamá lleva alrededor de dos décadas como maestra de primaria. La pasión y la alegría que siente por su carrera no solo han inspirado a sus estudiantes, sino también a mí.
Aunque solo llevo doce semanas como estudiante en la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), la pasión que ha dejado mi madre se refleja en cómo he aprovechado este tiempo.
Desde el día de mudanza, sentía las vibras de la universidad y de la ciudad. Al salir por la carretera ocho y mirar por el vidrio del carro, veía el letrero de la escuela. Con el sol calentando la mañana y las palmas en el campus, ya sabía que estudiaría y viviría en un ambiente relajado y bonito.
Esa misma tarde, subí al“trolley” con un amigo de la prepa rumbo a Petco Park. Vimos un partido de béisbol entre rivales: los Dodgers de Los Ángeles contra el equipo local, los Padres.
A la mañana siguiente, tomé una visita guiada de la sala de prensa en Lamden Hall.
El que me enseñó fue uno de los editores deportivos, Roman Aguilar, a quien conocí en abril durante el Día de los Estudiantes Admitidos. Aguilar me enseñó lo que había en la sala y también compartió ideas para las secciones deportivas del Daily Aztec y KCR College Radio.
Esas ideas están conectadas a mi pasión y mi felicidad.
Mi primera experiencia como periodista en SDSU fue en una conferencia de prensa en el Fowler Athletic Center.
Imagínate mi perspectiva durante la conferencia: ocurrió 10 días después de mudarme a un nuevo ambiente y a una nueva ciudad. Tengo 18 años y estoy en una sala de prensa junto a periodistas profesionales como Lee “Hacksaw” Hamilton y Jon Scheaffer. Mi pregunta está lista para el entrenador de fútbol americano de SDSU, Sean Lewis, pero estoy temblando de nervios antes de preguntarla.
Las citas que dio Lewis, seguidas por las de dos jugadores en la misma conferencia, se utilizaron en mi primera contribución para el periódico, titulada: “Bostick, Staley embrace fresh starts as Aztecs eye Wazzu rematch”.
Lo que siento durante el proceso de desarrollar un artículo es algo que no puedo expresar con palabras. Todo comienza con la búsqueda de información para construir mi conocimiento sobre la historia, típicamente un partido deportivo. Y termina en la última fase, cuando los editores publican el artículo y puedo compartirlo con mi familia.
En estas doce semanas como estudiante de SDSU, los eventos más divertidos que cubrí como periodista fueron los partidos del San Diego Football Club y un concierto de Shoreline Mafia. Una vez más, imagina la perspectiva de un joven adulto, en una gran ciudad apodada “America’s Finest City”.
Asistes a eventos gratuitos y tienes acceso a áreas exclusivas para la prensa. Además, en algunos de esos eventos hay comida gratis. Así es la experiencia de un periodista en el Estadio Snapdragon, en los partidos del SDFC o en el fútbol americano de SDSU. Una hora después de que termina el partido, me despido del estadio vacío y mi vida se siente irreal.
Me sorprendió que The Daily Aztec y KCR College Radio confíen en los estudiantes de primer año y les ofrezcan estas oportunidades.
Mi ambición y mi amor por el periodismo también se conectan con mis raíces mexicanas.
Piénsalo sin pensarlo demasiado: imagina la imagen de un periodista o comentarista deportivo. En la imagen, ¿cómo te parece el cabello de él? ¿De qué color son sus ojos? y ¿cómo es su tono de piel? Nota que pregunto con ‘él’, no con ‘ella’.
Es probable que la imagen del periodista deportivo sea la de un hombre blanco de mediana edad. En otras palabras, mi carrera está dominada por una demografía específica.
Además de la huella que me ha dejado mi mamá, me enorgullece demostrar que un periodista latino puede tener éxito y romper prejuicios existentes en el periodismo deportivo.
